Querido Papa,

Mucho tiempo ha pasado desde que no estás físicamente conmigo. Y muchas cosas también, algunas cosas se que te habrían encantado, otras quizá no tanto, pero es lo que tiene la vida que nunca es lo que uno espera, por no hablar que la interpretación del bien y del mal, como todo, depende del cristal por que se mira. Te hecho muchísimo de menos, aunque te siento a mi lado cada día, y me gustaría que estuvieras aquí a mi lado, pues muchas cosas no habrían tomado el camino que han seguido.

El clima fuera tampoco es para tirar cohetes, y es que la crisis se ha extendido tocando todo a su paso. Al menos tengo trabajo que ya es mucho para los tiempos que corren, aunque al paso que vamos… Y tengo casa (que se que te habría encantado), que también es de afortunados, aunque se la esté guardando al banco y tenga que pedirles permiso para cambiar los colores de las paredes todavía.

Me case el pasado año como sabes con el amor de mi vida, y fue un día perfecto pese a los nervios que tenía, quizá no por los motivos adecuados aunque desgraciadamente para nosotros el tiempo (y no tanto como cabría esperar) me dio dolorosamente la razón. Sin embargo, al igual que tu hacías, tengo que seguir adelante aunque duela, y apoyarme en mi mujer, con la que vivo y que me da todo, como humildemente trato de hacer yo, quizá con menos éxito que ella. Sin embargo tu sabes que soy muy cabezón (¿te suena?), así que trataré de mejorar para hacerla todo lo feliz que pueda, como siempre tu hiciste con nosotros, y aunque aun no tenga ningún hijo, espero algún día que la cigüeña tenga a bien pasar por nuestra casa y que mi hijo se pueda sentir, al menos, tan orgulloso de mi como lo estoy yo de mi padre.

Y fíjate, además de hacer siete años que nos dejaste, un número que sabes es especial para mi (quizá eso me haya movido a escribirte hoy), también hacen hoy 200 años de la constitución española, la Pepa, por eso de crearse en Cadiz el día de San Jose. Y aunque podría decir muchas cosas, como que fue innovadora en su creación y con pocas antecesoras (Estados Unidos y Francia) tengo que decir lo obvio, que hoy se ha quedado bastante atrás y necesita una reforma a fondo y con urgencia. Quizá como tantas cosas. Y dirás ¿y que tiene esto que ver? Pues posiblemente nada, posiblemente te cuento otras cosas para no llorar o emocionarme, que ya me conoces y pese a todo soy un hombre blandengue como decía el Fary.

Te contaría muchas mas cosas, como te cuento cada día, pero se que quizá este no sea el medio que mas te guste, por lo que hay cosas que dejaré entre tu y yo, pero no podía por menos que desearte un feliz día, decirte lo mucho que te hecho de menos y lo mucho que me acuerdo de ti. Decirte que me parezco mas a ti de lo que nunca pensé y que cosas que en ti hasta me llegaban a fastidiar, me hacen estar orgulloso de ti en mi carácter.

Solo me queda despedirme, una vez mas, deseando que desde ahí arriba, sigas velando por nosotros. Fíjate, una vez mas, es tu día y a mi solo se me ocurre pedirte algo. Espero que esta pequeña carta, pese a la generalidad que exige el medio, y la brevedad de mi escasa y poco trabajada imaginación, sirva para que sientas que te siento, y recuerdes que te recuerdo, que te fuiste en muy mal momento, aunque solo fue el peor de lo que luego vino, y que como siempre te necesito a mi lado, y siempre te necesitaré.

Tu hijo orgulloso de ti

Javier