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Hay veces que no sabemos si ser inversor racional o emocional. Hay que ser racional, lo que pasa que es difícil. Las emociones nos la tenemos que guardar para los buenos momentos, como el bautizo de un hijo, para nuestra boda, para la primera comunión de una hija, etc.. En inversiones hay que ser tremendamente frío, como el buen jugador de poker que mantiene el mismo nivel de excitación en todas las etapas de juego.

Hay que ser selectivos y ver en que sector invertir. De hecho hay veces que compras, por ejemplo, unas acciones pongamos a 4 euros por acción, y llega un momento en que están a 8€, y dices, “uff, ¿debe ser ya el momento de vender y sacar una plusvalía? o me espero un poco, pero ¿y si baja?”.

Lo primero es definir cual es nuestro perfil de inversor. Hay que ver si queremos invertir a largo plazo o a corto plazo. Si nuestro objetivo es a largo plazo, mira bien lo que compraste. No deberían asustarte las correcciones de precio, por que tu objetivo es a largo plazo. Sin embargo si eres inversor a corto plazo, estás entrando y saliendo de los mercados si es muy importante la toma de plusvalías. Pero para ello yo os recomiendo aplicar los limites como por ejemplo un stop loss que viene a ser una protección para que si el valor baja de determinado valor (el que nosotros decidamos) automáticamente se venda, pero si sube mantenemos las acciones. Incluso, aunque no siempre es lo mas recomendable, podríamos reajustar este límite stop loss, para acercarlo mas al precio tras la subida. De esta forma, como os decía nos protegemos de una perdida de valor, pero seguimos dentro si el valor sube, para no perder este aumento, si llegara a producirse.

Generalmente quien compra emocionalmente una acción, vende emocionalmente, si compra racionalmente, vende racionalmente. Los inversores “emocionales” son los que permiten generar oportunidades para aquellos que no son tan emocionales, mucho mas fríos, y mas largoplacistas. El emocional generalmente ante una corrección se asusta, sale y vende y después se arrepiente. Cuando sale y vende ¿Quien le compra? Esa persona que quizá tenga mas conocimientos, mas memoria, mas vocación de largo plazo y no sea tan emocional.

Una cosa es disfrutar el mercado. Es una felicidad esperar la llegada de un lunes para empezar de nuevo a meterse en los mercados a operar. Pero desde el punto de vista de inversor, frió como una nevera. Conserva el objetivo de inversión y no te asustes cuando haya correcciones.

Además tenemos que tener claro, si no somos nosotros los que gestionamos nuestra cartera de inversiones (ya sabéis que yo siempre os recomiendo aprender para encargaros vosotros mismos), que si nos llama nuestro corredor de bolsa, broker, o banquero para decirnos que debemos vender x acción, hay que recordar que vive de las comisiones, por bajas que sean. A nuestros alumnos que me preguntan esta situación concreta, si yo veo que por ejemplo esa acción no esta para venderla, les digo que le pregunten si el va a vender las suyas, en el caso de que las tuviera. Ten en cuenta que, en ocasiones, esa persona que vive de comisiones puede ser proclive a decir toma ya la plusvalía, por que le deja una ganancia a la persona y encima le deja una ganancia al trabajo que desarrolla.

Por eso hay que pensar si tenemos la necesidad de salir ya del mercado ¿o podemos mantener esas acciones por uno, dos o tres años por que pensamos que ese valor puede subir mucho mas? Warren Buffet, uno de los mayores inversores estadounidenses, cuando le preguntan cual es su plazo predeterminado para vender las acciones, contesta que nunca. El compra las acciones para quedárselas, y para seguir ganando dinero de ellas, bien sea por dividendos o cupón o como lo quieras llamar. Esto se aplica a todo tipo de inversión.

Pincha aquí para leer la segunda parte de ser inversor racional o emocional.

 

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